Cerebro, educación y prensa amarilla.

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Neuroeducación, una disciplina de todo a cien.

Pareciera que a veces los medios de comunicación serios no fuesen más que prensa amarilla cuando informan sobre noticias científicas, especialmente aquellas que tienen que ver con temas relacionados con la educación y la psicología. Me refiero a ejemplos como este, este, este o este.

En la mayoría de esos casos, a partir de estudios concretos de la fisiología y la estructura cerebral se habla con una seguridad pasmosa -poco propia de la prudencia que caracteriza a la ciencia- de infalibles conclusiones y consejos prácticos para padres, alumnado y docentes . A pesar de los problemas metodológicos y de diseño experimental , a pesar de los problemas de replicabilidad y de validez externa e interna que están demostrando tener muchos de estas investigaciones (por ejemplo aquí, aquí y aquí), y a pesar de los problemas epistemológicos de base que presentan (aquí o aquí), estos estudios tienen una gran difusión por parte de medios de comunicación globales de mucha influencia en nuestra sociedad. Al mismo tiempo estas noticias fortalecen neuromitos que suelen tener una gran aceptación y acogida entre la población general y entre padres, madres, psicólogos, educadores o maestros y otros profesionales que se dejan deslumbrar por la moda cool del cerebrocentrismo y que militan con entusiasmo en esa nueva ola, mas efectista que efectiva, empeñada en aplicar en las escuelas la neuroeducación, el coaching, el mindfullness, etc. tal y como lo cuentan en la prensa, confundiendo lo bueno con lo nuevo y la realidad con el deseo.

Al Cesar lo que es del Cesar.

No dudo de que muchos neurocientíficios sean magníficos profesionales, excelentes científicos y doctores llenos de buenas intenciones, y que realizan un trabajo importante. Pero creo que no pocas veces cuando hablan de educación se lían y  se precipitan cuando lanzan orientaciones prácticas y realizan algunas afirmaciones categóricas (a veces disparatadas y sin ningún apoyo en la evidencia) sobre cómo se debe enseñar en las escuelas. Los expertos en metodología y en educación son (o deberían ser) los profesores, y no los neurocientificos, ni los coach, ni los bioneuroeducadores, ni los expertos en mindfullness, en inteligencia emocional, ni los políticos, ni los oradores estrella,..

El cerebro no se emociona, ni recuerda, ni aprende, somos las personas las que lo hacemos. Claro, es necesario para ello una persona con un cerebro, pero también con unos sentidos, y una biografía y un contexto.

Esto no es negar la importancia y la necesidad de la neurociencia, es tan solo señalar que la educación, el aprendizaje, el comportamiento, las relaciones sociales, el arte, la creatividad,….. y la neurociencia implican niveles de estudio diferentes. No se invalidan por tanto una disciplina a la otra, simplemente están respondiendo a preguntas diferentes y los riesgos aparecen cuando se responde taxativamente desde la neurociencia a preguntas que deberían responder los profesionales de la enseñanza y el aprendizaje.

Que el cerebro humano no haya cambiado en los últimos 15000 años, como dice el Dr Francisco Mora, no quiere decir que no sean totalmente diferentes los niños del paleolítico a los del S.XXI. Posiblemente un neurocientífico al microscopio no sea capaz de distinguir el cerebro de un niño al de otro, ni sus imágenes en funcionamiento o su estructura, pero te aseguro que un buen profesor sí será capaz de diferenciarlos e incluso de adaptar con buen criterio su forma de enseñarles con dos métodos totalmente diferentes a pesar de que el cerebro sea exactamente el mismo.

De Mágico González a Bernini

Un nivel de conocimiento implica saber cómo funciona el cerebro humano, otro nivel diferente saber cómo aprendemos las personas. Se trata de dos conocimiento relacionados, pero requieren  análisis y respuestas desde campos verbales distintos. En última instancia, la física, la química y la biología están en la base de cualquier elemento de la naturaleza, de cualquier ser vivo o de cualquier comportamiento, sin embargo no podemos reducir, entender o explicar los cómo y los porqués de la música de Mozart, de los goles de Mágico Gonzalez, o del Rapto de Proserpina de Bernini tan solo en función de la ley de la gravedad, de las moléculas de carbono,  del adn o los circuitos neuronales de Mozart, de Mágico González o Bernini.

La neurociencia puede llegar a identificar inequívocamente cuánto tiempo y qué parte del cerebro se activa cuando un niño se emociona o atiende, pero esas imágenes no pueden explicar porqué el niño atiende o se emociona, ni la función o el significado de esa emoción o de un recuerdo para ese niño concreto. Esto requeriría un análisis contextual coherente que tenga en cuenta otras muchas variables y que ayude a darle sentido a esos datos neurológicos. Sin este análisis, leer las imágenes coloreadas del cerebro y derivar conclusiones tajantes para la educación puede ser poco más que leer los posos del café para interpretar la personalidad. Aconsejar, a partir de algunas observaciones realizdas en situaciones controladas, que las clases no deberían extenderse más allá de 10 minutos, no sólo refleja tener un gran desconocimiento de la educación y de lo que ocurre en  los salones de clase, sino que además es limitar las tremendas posibilidades de esos niños y sus cerebros.  Se puede ser un excelente neurocientífico y un pésimo profesor.

La necesaria paciencia de la ciencia y la medicalización de la educación.

No se trata de un enfrentamiento de una parte de la psicología-educación frente a la neuroeducación, hay reconocidos científicos del cerebro que se toman con mucha más parsimonia esto de sacar conclusiones precipitadas a la vida cotidiana y de hacer interpretaciones de sus hallazgos. Explica bien muchas de estas cosas la neurocientífica Molly Crockett en este TED.

Creo que se está “biologizando” y medicalizando demasiado la educación y el aprendizaje y creo que eso no es bueno. Creo que se trata de un reduccionismo mecanicista demasiado simple que no explica bien la complejidad multicausal del aprendizaje, del desarrollo y el comportamiento humano. Creo que los profes necesitamos una aproximación al tema menos cerebrocéntrica, basada en la evidencia y más humanista.


Nota: Si te interesa esto de la educación,  y el día 17 de marzo estás cerca de Bilbao, tal vez te resulte más útil acercarte a estas jornadas que muchos tratados sobre neuroeducación. Yo no me lo perdería, ¡mala suerte estar tan lejos!.

Modos y modas de la educación

No es nueva esta película-documental. Han debido de pasar más de dos inviernos desde que la vi, me pareció entonces larga y reincidente,  con algunas ideas que creo valiosas pero en absoluto reñidas o incompatibles con muchos aspectos de la docencia tradicional como (me dio la impresión) de alguna manera se intentaba de-mostrar. Es cierto que existen malas prácticas en la dirección y organización de centros o en las formas de trabajar y crear experiencias de los docentes, pero esto no debiera servir de argumentos para poner en duda la funcionalidad y el valor de algunos de los elementos y principios básicos de la educación y el aprendizaje con el que muchos hemos crecido y con los que se siguen educando niños y niñas en todos los países del globo. Eppur si muove…

Nunca sospeché hasta qué punto conceptos como estilos de aprendizajeinteligencias múltiples  o neuroeducación podían ser más cienciología que ciencia, más una religión disfrazada de falsa modernidad que robustos constructos psicológicos aplicados y útiles. Ante tanto relato con tan débil argumento,  nunca me parecieron más necesarios mis buenxs maestrxs con toda su carga de cariño pero también de con-pre(n)sión y exigencia.

Educar con el miedo del que transporta objetos delicados, con cuidado de no molestar, crecer sin  dolor,… Nada tiene que ver la autocomplacencia con la felicidad y nunca la felicidad será un buen objetivo para lograr alumnxs o hijos felices, sino más bien  ciudadanos enfermos de sí mismos.

Tal vez llegados a este punto, en el que “pareciera que la ignorancia se nos haya vuelto glamurosa“, sea buen momento para reivindicar el valor de los contenidos, de los conocimientos, del saber de los docentes y hasta de  la exigencia de esfuerzo o la posibilidad de los suspensos como derrota memorable y consecuencia imprescindible  para el aprendizaje.

Dentro de un escenario de amor incondicional (¡joder, somos sus madres y sus maestros!) quizás necesitemos educar con más sentido común y con menos miedo.

“Modos y modas de la educación” aparece primero en Ideas Poderosas.

Haciendo trampas en la Universidad Internacional de Andalucía

De cuando en cuando se llenan las redes, los programas de radio, los periódicos de buenas palabras y mejores intenciones proclamando la importancia de integrar a las personas mayores de manera activa en la sociedad, de darle el protagonismo que se merecen. Sin embargo, con más frecuencia de la deseable, ese protagonismo se traduce en ser participantes de talleres o de  programas ——––algunos muy interesantes- de ocio, salud, calidad de vida, envejecimiento activo, turismo,…  Aun siendo éstas acciones muy sugerentes y útiles, algunas de ellas incluso imprescindibles, se me antoja algo miope esta manera de entender a este grupo de tan singular “mayoría de edad”.

Se dice que los años vividos, la vida trabajada, los aciertos y los errores,  las alegrías y las penas superadas, que  la experiencia acumulada al fin y al cabo implica una sabiduría y unos conocimientos que merecerían ser compartidos y aprovechados por todos. Pero en pocas ocasiones se gestiona la educación, el emprendimiento o la participación social como si esto fuera algo más que simples palabras.

En muchos de nuestros talleres de Ideas Poderosas hemos conocido a mujeres y hombres mayores (lo que quiera que eso sea) con historias apasionantes que contar, con un ingenio asombroso, con unas habilidades vitales increíbles, con muchas ganas de aprender y de enseñar, con una gran inquietud y un gran compromiso social. Son personas que además de ser simples consumidores de talleres y programas sociales, de ocio salud, turismo,… deberían de ser más a menudo auténticos actores y actrices de la vida pública y ser ellos mismos los organizadores, profesoras, ideadores, movilizadoras de actividades para mujeres y hombres, padres y madres, trabajadores y trabajadoras,  niños y niñas , personas emprendedoras,… Sin duda, todos ganaríamos mucho con ello.

Para nosotros esto es algo más que simple buenismo verbal, en Ideas Poderosas creemos de verdad en ello. Así que cuando nos planteamos participar en la “Aula de la Experiencia, una Universidad sin edad” de la Universidad Internacional de Andalucía pensamos en una propuesta un tanto arriesgada: confundirnos de lleno con ellos para conocerlos a fondo, para que rompan nuestros esquemas, para (re)conocer y (re)encontrar su voces y construir junto con ellos armas, habilidades, estrategias, que les permitan realmente ser actores y actuar y emprender en sus comunidades.

Ya lo decíamos más arriba, nos encanta trabajar en esta universidad sin edad con la UNIA, nos apasiona trabajar con personas que tienen tanto por contar. Así que no podíamos dejar pasar esta oportunidad y no nos ha quedado más remedio que hacer trampas:  hemos organizado un curso que nos permita disfrutar mucho y aprender nosotros tanto o más que las personas que decidan acompañarnos en esta aventura.
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El curso se realizará los lunes y los miércoles en horario de tarde, entre el 27 de abril y el 27 de mayo en la sede de la UNIA de Baeza. El plan de contenidos de este curso es el siguiente.

Bloque 1: Encuentra tu voz (analiza tus talentos y tus valores)

  • Re-construyendo tus valores.
  • Re-descubriendo tus talentos.
  • La pasión y tú: Trabajando desde la verdad.

Bloque 2: Construye un escenario para generar (auto)confianza .

  • Aprendiendo a escuchar.
  • Aprendiendo a delegar.
  • Mirando con perspectiva.
  • Sincronizando con tu interlocutor.
  • Más  allá del mensaje, comunicando desde las ideas.

Bloque 3: Prepárate para la acción.

  • Aceptando y actuando con las emociones.
  • Reconociendo valores y fijando metas.
  • Generando compromisos.
  • Aprendiendo a preguntar.
  • Aprendiendo a sugerir.
  • Avanzando desde el riesgo: el prototipo como unidad básica de acción.

Para más información sobre el curso y las formas de inscripción (10 €) puedes hacerlo desde este enlace. También puedes contactar con nosotros a través de nuestras redes sociales o del correo electrónico imagina@ideaspoderosas.com

“Haciendo trampas en la Universidad Internacional de Andalucía” aparece primero en el blog de Ideas Poderosas

Cosas de la educación

Jack-Vettriano-The-Singing-Butler-HD

Aunque tengamos algoritmos y complicados modelos matemáticos que nos permiten predecir el tiempo y mirar desde nuestro smartphone las horas de sol, la velocidad del viento o la probabilidad de lluvia, los iconos, los porcentajes o los datos que aparecen en nuestras pantallas no son más que herramientas pero no son el frío, ni la nieve, ni el calor, ni el sudor.

Quien quiera entender lo que es andar calado hasta los huesos, caminar perdido con las nubes al cuello o empapado en sudor  tendrá que hacer algo más que mirar su pantalla de retina 5K. Al otro lado de la puerta hay una sola pre-visión exacta y acertada, pero mil sensaciones, mil  necesidades y muchas de experiencias diferentes.

De la misma manera, más allá de  claros análisis de expertos, más allá de encendidos debates entre los que defienden con la misma seguridad una postura y su contraria, o más allá de argumentos ciertos  y previsiones sobre las cosas de la escuela y la educación, existen miles de experiencias distintas, de triunfos y derrotas diversas, insospechadas maneras diferentes de sentir todo lo que expertos, políticos y  especialistas escriben y se empeñan en predecir.

Cambiar el foco de atención desde la pantalla al aire libre, desde las palabras de los especilaistas a la vida real de las personas, a las experiencias de los propios estudiantes, padres y docentes se nos antoja imprescindible si queremos de verdad conocer  y diseñar una aprendizaje desde y hacia las personas, una educación que de verdad encaje con el entorno y con  las vidas de nuestros hijos y con lo que quiera que pueda ser su futuro, y no con nuestras teorías tan exactas y ciertas o con nuestro pasado.

Quizás no debiera de ser tan difícil, tal vez se trate en gran parte de dejar de mirarse el ombligo, salir a sentir el frío o el calor, mirar a la gente a la cara y escuchar.

Nosotros le hemos preguntado a estudiantes, padres y maestros sobre internet y  las redes sociales, sobre cómo las utilizan y  sobre su opinión acerca de los deberes para casa. Ya tenemos algunas respuestas, iremos compartiendo en futuras entradas las nuevas que nos vayan llegando.

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La imagen es el cuadro “The Singing Butler“, de Jack Vettriano

El presente invisible

Pensando en voz alta a partir de estas declaraciones(2min. 14 seg.)  en la Cadena Ser con motivo del Día Internacional de la Salud Mental.

Distintos perros con el mismo collar
Aún reconociendo que la ansiedad, la depresión o la adicción tecnológica son experiencias dolorosas, con las que la vida se hace más difícil (o muy difícil) de vivir y pueden requerir apoyo profesional, no deja de ser discutible esta insistencia en situar la depresión o la ansiedad o el consumo desadaptativo de cualquier química, objeto o tecnología (en definitiva, experiencias todas) y en general las llamadas ‘enfermedades mentales’ como patologías, al mismo nivel que la diabetes, el párkinson o la malaria. A diferencia de la universalidad de éstas, el uso de la tecnología será definida como patológico o no dependiendo de múltiples factores temporales, biográficos y contextuales.

De esta manera la misma experiencia de uso de un smartphone podría ser catalogada hoy como trastorno de adicción tecnológico para un adolescente de Ainsa o de Cádiz, pero tal vez no sería considerada como ‘enfermedad’ para el mismo adolescente si viviera en la misma ciudad en el año 2018, o en el 2014 de una ciudad como Tokio.

Este manera de entender los problemas de la vida y el comportamiento humano podría no sólo no tener la solidez empírica y conceptual que tiene la misma aproximación a las entidades patológicas naturales, sino que además presenta otras desventajas como pudiera ser el hecho de desviar la atención de otras condiciones, además de las biológicas, no menos importantes y de las que también depende el inicio y mantenimiento de estos ‘trastornos mentales’.

Flor nueva de romances viejos

Sorprendernos o incluso alarmarnos ante cambios tan bruscos y radicales de las formas cotidianas de estar y de ser en el mundo es una reacción frecuente y lógica. Después de toda una historia de generaciones comunicándonos y compartiendo cara a acara, aprendiendo en aulas dirigidas por expertos docentes o amándonos piel con piel, puede ser de sentido común, e incluso una reacción adaptativa,  extrañarse y adelantar conclusiones sobre los peligros del vivir en digital.

No es difícil por tanto encontrar sólidos y variados argumentos desde la psicología, la filosofía, la antropología o desde la psiquiatría que nos alertan de lo extraño que es y los riesgos que para los individuos y la sociedad supone estar conectado a lo virtual la mayor parte del día y trabajar, reir, sufrir, aprender o amar a golpe de kilobites.

 

Situaciones similares se dieron siglos atrás cuando otras tecnologías facilitaron usos innovadores y cambios radicales en las maneras de vivir (pienso ahora en la imprenta, la televisión, o la locomotora). Pero el Darwinismo y la realidad son tozudos y al cabo de un tiempo obligaron a cambiar los marcos de referencia, las teorías y las viejas formas de entender(nos) en el mundo.

El presente invisible

No se trata de negar los riesgos de los usos patológicos o desadaptativos de las tecnologías (como la adicción a las redes sociales), por supuesto que son condiciones que causan sufrimiento y pueden requerir una atención especial y profesional. Sin embargo creo que debiéramos ser más meticulosos en nuestra forma de hablar de ello para evitar así caer en el sobrediagnóstico y no patologizar en exceso la vida cotidiana de muchas personas. Para ello son importantes los mensajes que nos llegan desde lxs expertxs (psiquiatras, psicólogxs,…) y el trabajo responsable de los medios de comunicación que le dan voz.

Creo que sería interesante escuchar con más frecuencia análisis de estas nuevas realidades no sólo desde el pasado y desde nuestra experiencia como producto de nuestra historia y nuestros valores, sino también mirando al futuro (o tal vez presente invisible para muchos de nosotros), para así poder relatar estos nuevos “problemas” desde realidades y valores que, aunque no se estudien aún en las facultades o sean ajenos a la vida de lxs expertxs, no dejan de estar ya aquí.

Lo de ‘relaciones más autistas’ y ‘minusválidos sociales’, merecen un post aparte.

 

Publicación original: Ideas Poderosas

Cuando el “trabaja duro” no es suficiente. Estilos educativos e igualdad salarial.

Sabemos que correlación no implica causalidad. Imaginamos que las variables que deben intervenir en el coeficiente de Gini (mide la desigualdad de los ingresos dentro de un país) son muchas y variadas. Sin embargo, tomando todas las precauciones sensatas a la hora de sacar conclusiones, no dejan de ser interesantes los resultados de este estudio en el que se relaciona estilos educativos de madres y padres con la desigualdad de ingresos por países.

En esta investigación el estilo de crianza de los hijos se valoró utilizando el World Value Survey, un cuestionario, en el que, entre otras cosas, se les pregunta a las personas qué actitudes o valores consideran más importante en la crianza de los hijxs. Responder aquí con valores como la “imaginación” y la “independencia” de los niñxs correspondería con un estilo educativo más permisivo, mientras que las madres y padres más autoritarios se inclinarían más a señalar la importancia de “trabajar duro”.

A continuación se recogen algunas de las gráficas más significativas del estudio, en ellas se muestran la relación entre ambas variables :

  1. Fracción de padres que en un país concreto consideran importante un determinado valor: imaginación (fig.1), independencia (fig.2) y trabajar duro (fig.3)
  2. La medida de desigualdad de los ingresos -índice GINI- de cada país (valores más altos corresponden a más desigualdad).

im1

im2im3

Según señalan estos resultados, en las economías de la OCDE, los padres de países con mayor coeficiente Gini de desigualdad ponen más énfasis en el “trabajo duro” y consideran la “imaginación” y “la independencia” como valores menos importantes en la crianza de sus hijos. Por el contrario, las madres y padres escandinavos destacan el valor de la “imaginación” y la “independencia”,  por encima de sus pares en el sur de Europa y los EE.UU,  lo que se relaciona con menores índices de desigualdad en los países nórdicos.

Sean los que quiera que sean los múltiples factores de todo tipo (económicos, sociales, políticos, educativos,,..) y a gran escala que median en la mayor o menor igualdad salarial  -por tanto también social-, parece que las formas de educar a nuestro hijxs es una de las piezas importantes por toda la transcendencia y peso que estas pautas de crianza tienen sobre la futura forma de vivir, relacionarse, trabajar, emprender, … ya en el mundo adulto.

La desigualdad es una cuestión principalmente estructural, de intereses y decisiones económicas y políticas, pero desde nuestras casas hay mucho por hacer.  De alguna manera el cambio social también está en lo cotidiano, a un nivel mucho más entrañable y privado, porque durante muchos años tenemos en nuestras manos el alma, las miradas y los corazones de nuestros hijos.

De ello también dependerá su futuro y por tanto el de nuestras ciudades y nuestros países.

Dejar el cuerpo en casa (3Ps vs ABP)

Voy leyendo en los blogs de compañeros del curso sus actividades en relación a las ventajas e inconvenientes del ABP frente a las que presenta una metodología propia de las 3Ps. Como quiera que entre unas y otros recogen muchos y buenos datos, ideas y opiniones, y ya que pocas novedades podría yo aportar, me he tomado la libertad de modificar la forma de la actividad según se pedía y he creado un post en mi blog personal a partir de las primeras sensaciones que me ha causado este mooc y de las lecturas y vídeos que he visto hasta el momento. Se incluyen hipervículos a ejemplos de actividades y prácticas propias del ABP y algunos vídeos que de alguna manera se relacioan con todo esto.  Aquí va el inicio de el post:

“Me sobraron más de 4/5 partes de mi cuerpo. Podría haberme quedado en casa de cabeza para abajo cada mañana. Al menos al 80% de mis profesores era la única parte de mí que le interesaba. Y ya puesto a afinar, podría haber dejado la parte de mi cerebro que tuviera algo que ver con tomar decisiones, con inventar o imaginar.  Supongo que debían estar poseídos por esa monomanía de transformar a sus alumnxs en enciclopedias de pasta dura, en contenedores de fechas, títulos, nombres, teorías, definiciones. Tal vez sufrían algún tipo de ceguera selectiva que no les permitía ver niños y niñas con piernas para correr, manos para crear, cabezas para inventar, experiencias y emociones para crecer y cambiar el mundo. Lo importante era Retener y Repetir, una y otra vez, R que R.”

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