Los trastornos del espectro autista y el periodismo de ficción

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Crear noticias y ofrecerlas al mundo puede ser una actividad de alto riesgo, no sólo para los periodistas que las escriben y las empresas  que las publican, a veces también para las personas y las sociedades para las que estas (des)informaciones son escritas.

Las palabras no son sólo un canal que trasporta una supesta realidad y nos permite ver lo que ha ocurrido a miles de kilómetros; el lenguaje es además un hilo con el que tejemos algunas realidades complejas con las que aprendemos a valorar, a sentir, a pensar y a relacionarnos con nosotros mismo y con los demás.

Por eso me enfada y me duele cuando leo noticias como esta de antena 3:

La policía de Arizona mata a tiros a un joven con síndrome de Asperger que se hizo famoso en Youtube

Kayden Clarke, de 24 años, sufría síndrome de Asperger, un trastorno severo del desarrollo, considerado como un trastorno neuro-biológico, que provoca que las personas que lo padecen se autolesionen

Me duele porque es rotundamente falso que el asperger o cualquier otro trastorno del desarrollo en sí encierre un riesgo de hacer daño a los demás o a uno mismo. De esto hablamos hace ya un tiempo aquí.

Se  me cuela un escalofrío hasta el alma porque están hablando de mi familia y mis amigos, de Juan, de María o de Adrián, contándoles al mundo como (no) son, inventando un perfil falso de personas con asperger o autismo, o cualquier otra condición de la normal diversidad humana; perfil que no es más que una impostura creada por los que poco entienden y poco quieren entender sobre la vida de verdad de estas personas y sus entornos.

Y esto no sólo pasa en antena 3, también en el ideal, en el correo, en la sexta, en el mundo ( en este caso, en un subidón de amarillismo gratuito, el titular hace referencia a la persona asesinada por la policía como “un transexual con asperger”). Estos son sólo algunos medios, seguro que podrás encontrar muchos otros sin salir de google. Pudiera ser simple ignorancia, falta de compromiso social, o tal vez cuestión de valores, de prioridades y de los manuales de estilo de las compañías.

Jugar a hacer periodismo, puede ser fácil, basta con estar suscrito a una buena agencia de noticias, tener un buen corrector ortográfico y un teclado con las teclas Ctrl+C y Ctrl+V. Hacer periodismo profesional y responsable requiere algo más. Encontrar los valores que guían tu trabajo y te comprometen con tu entorno, tener la sensibilidad adecuada y la sabiduría práctica necesaria para saltarse los protocolos y el “aquí siempre se han hecho así las cosas” pueden ser claves para ser un periodista (o cualquier otro profesional) excelente y dar un paso más allá de la correcta mediocridad.

El día 18 de febrero será el día Día Internacional del Síndrome de Asperger, tal vez aparezca en algunos periódicos o en algunos de los noticiarios de TV. En la mayoría de los casos será información pura y dura, nada de compromiso o responsabilidad social, si así fuera, el resto del año deberían de cuidar mucho más la manera de relatar las noticias relacionadas con asperger, autismo, esquizofrenia y tantos otros.

El día 18 de febrero será el día Día Internacional del Síndrome de Asperger, desde aquí les envío mi enhorabuena y un abrazo para todas  las personas con asperger, amigos, familias, asociaciones y profesionales por el gran trabajo que hacen contra viento, medios y marea.

 

 

“Los trastornos del desarrollo y el periodismo de ficción” aparece primero en Laboratorio.

 

“Sólo la tierra en que se muere es nuestra”

todo lo que era sólidoDos niños de dos años y otra niña de cuatro han muerto en un naufragio.  Eran tres niños sirios que trataban de llegar a Grecia con sus padres y otras familias. Hace 5 días.

Ayer varios medios informaban que en Europa crece el clamor y las voces de dirigentes al cierre de fronteras. Mientras, el invierno y la llegada de un frente gélido amenaza la salud de miles de refugiados.

Hace unas semanas, mi Miguel Ángel me regalaba “Todo lo que era sólido”, magnífico libro de Antonio Muñoz Molina, del que tantas veces me había hablado.  Hoy, mientras lo leía no he podido evitar conectar con estas noticias de refugiados sin refugio y de nacionalismos suicidas. Lo que AMM escribe en su libro hace referencia a España, pero creo que las anotaciones que aquí cito pueden entenderse en clave de cualquier nacionalismo.

Victimismo y narcisismo son los dos rasgos del nosotros intacto que las clases políticas y sus aduladores y sirvientes intelectuales han levantado en cada comunidad, proscribiendo o dejando al margen no sólo cualquier referencia favorable al marco político común sino casi cualquier noción adulta de ciudadanía.

El lugar de nacimiento no es un hecho accidental, sino una marca de destino y un motivo de orgullo. Sin hacer más esfuerzo que ser de donde eres ya posees el privilegio de un origen único, que por un lado te ofrece la confortable posibilidad de contarte entre los perseguidos, las víctimas y los héroes sin necesidad de padecer personalmente ningún sufrimiento.

Lo que te falta es porque te lo han quitado ellos, los opresores extranjeros; de lo que va mal son ellos los que tienen la culpa.

Con esta educación instalada en nuestras culturas, parece que poco puede esperarse de las mentes preclaras que nos dirigen. Parece que las conversaciones al más alto nivel sobre las soluciones que propongan volverán a ser más importantes que las soluciones en sí.

Parece que gobernantes y gobernados  seguiremos siendo expertos en la invención de simulacros.

 

Nota: “Sólo la tierra en que se muere es nuestra” es un verso de Antonio Machado, que también cita Muñoz Molina en su libro.

 

El big data y la solución de problemas complejos

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Las nuevas formas de estar en el mundo (educar, ser ciudadano, viajar, comunicarnos, ser madres, comer, hacer deporte, aprender, consumir…) y de interaccionar con él, con uno mismo y con los demás a través de las nuevas tecnologías permiten la recolección continua de incontables datos de todo tipo. El almacenamiento y tratamiento de estos datos gracias a complicados algoritmos puede facilitar el análisis de problemas o realidades complejas: la predicción de tendencias en los mercados, de comportamientos individuales o colectivos,   el éxito de nuevos productos, la reacción de un grupo de ciudadanos ante nuevas decisiones que les puedan afectar, la (re)aparición de viejas y nuevas enfermedades,etc.

El acceso a tal cantidad de datos y su adecuado análisis puede ayudar en cierta manera a jugar a ser dioses, pues nos permite no sólo adelantarnos y ver el futuro, sino además construirlo, diseñar nuevos escenarios, nuevos problemas, nuevas soluciones, nuevos productos con los que la mayoría de las personas reaccionarán o interactuarán de la manera esperada,…

Más allá de estas cuestiones, los datos y las fórmulas tienen la capacidad de hacer invisibles a valores e ideologías. Pareciera que los datos pertenecen al ámbito de lo objetivo, que no están contaminados por la subjetividad, las creencias o los intereses personales o corporativos. Sin embargo no siempre es así, en muchas ocasiones esto no deja de ser más que un ingenuo deseo, en otras una interesada impostura. Los datos no son la realidad, los datos y sus algoritmos son una herramienta, una tecnología para medir, interpretar o intervenir en esa realidad.

En este escenario es importante entender en qué momentos el uso de grandes cantidades de datos para la solución de problemas complejos funciona de manera adecuada, ante qué preguntas y bajo qué condiciones es más probable que esta tecnología aporte conclusiones que sean verdaderamente ventajosas.  En esta charla TED, Sebastian Wernicke resalta el papel imprescindible que han de jugar los hombres y mujeres expertos en cada materia a la hora de analizar los resultados de estos complicados algoritmos y de asumir el riesgo de tomar decisiones a veces a favor a veces en contra de lo que el todopoderoso bigdata pudiera indicar.

So whenever you’re solving a complex problem, you’re doing essentially two things. The first one is, you take that problem apart into its bits and pieces so that you can deeply analyze those bits and pieces, and then of course you do the second part. You put all of these bits and pieces back together again to come to your conclusion. And sometimes you have to do it over again, but it’s always those two things: taking apart and putting back together again.

And now the crucial thing is that data and data analysis is only good for the first part. Data and data analysis, no matter how powerful, can only help you taking a problem apart and understanding its pieces. It’s not suited to put those pieces back together again and then to come to a conclusion. There’s another tool that can do that, and we all have it, and that tool is the brain. If there’s one thing a brain is good at, it’s taking bits and pieces back together again, even when you have incomplete information, and coming to a good conclusion, especially if it’s the brain of an expert.

 

 

Nota: La imagen es la pintura “El astrónomo”(1668), de Johannes Vermeer.

De la neuroeducación al “Síndrome de Poncio Pilatos”

Estamos terminando un curso para la capacitación como docentes dentro del sistema nacional de Formación Profesional para el Empleo. Hemos tenido la suerte de contar con un grupo de profesionales excelentes por su empatía y su manera de trabajar de manera colaborativa, por su inquietud y sus ganas de conocer y practicar con nuevas herramientas y nuevas formas de enseñar, por su implicación y por la calidad de los trabajos que han ido realizando a lo largo de 340 horas realmente intensas.

Hace algo más de una semana estuvimos hablando en clase sobre neuroeducación. Antes de comenzar a tratar sobre el tema pedí al grupo que investigaran de manera individual sobre ella, tratando de descubrir qué es y lo que creen que aporta dicha disciplina a la práctica de la docencia. Es decir, después de saber algo más sobre neuroeducación, ¿cómo y en qué cambiarían sus clases -su manera de trabajar ellos y sus futuros alumnos- en comparación con lo que ya sabían?

Después de buscar en internet toda una mañana, de ver vídeos y leer de manera crítica  la información encontrada, pusimos en común nuestros hallazgos y conclusiones. Aquí van algunas de las más destacadas:

Neuroburbuja. Se está inflando el uso de lo neuro. Se utiliza el apellido “neuro” en muchas más disciplinas de las que se podrían imaginar (neuroeducación, neurodliderazgo, neuroética, neuromárketing, neuroteología, neurocoaching,…). De alguna manera  esto les sonó poco serio.

El poder mágico del cerebro. Según se publicó hace unos años, parece ser que las fotos y las palabras relacionadas con el cerebro tienen un poder especial. Cuando el mismo artículo/producto se presenta acompañado con alguna imagen de un cerebro, el número de personas que están de acuerdo con ese artículo o que están dispuestas a comprar dicho producto es significativamente superior que si no aparece dicha imagen.

El fantasma en la máquina. Las imágenes coloreadas del cerebro funcionando no explican la decisión del consumidor, el aprendizaje de los alumnos, la motivación de un lider, o el comportamiento de un asesino en serie, tan solo son las imágenes del correlato fisiológico cerebral de una persona mientras actúa en un contexto determinado, pero no son la causa de dichos comportamientos.

¿Nada nuevo bajo el sol? En cuanto a las implicaciones que tiene la neuroeducación en la práctica docente parecen no ser nada revolucionarias ni un cambio disruptivo con las viejas buenas prácticas. Las estrategias didácticas que se plantean a la luz de los datos de neuroeducación son las mismas que un buen docente podría venir realizando desde muchas décadas atrás siguiendo las propuestas de la buena pedagogía y los principios del aprendizaje y el comportamiento.                                                 ¿De verdad un conocimiento profundo sobre neurología por parte de los docentes implica una ventaja real y un NUEVO conocimiento práctico sobre nuevas formas de enseñar? ¿Acaso conocer a fondo el funcionamiento de los microchips, su estructura física o incluso su composición química o molecular o conocer el código binario para la programación es clave para ser el mejor jugador del mundo o el mejor entrenador de “League of legends”?  

La neurología seria, sí. La pedagogía y la psicología seria, también. Todas estas dudas y críticas no son exclusivas de psicólogos o docentes antiguos y ciegos a los importantes avances de la neurología.  Reconocidos neurólogos llaman la atención también sobre el problema de los neuromitos, sobre la alegre y precipitada interpretación que se realiza de muchos avances y sobre el  uso que de ellos hacen  los medios de comunicación y desde distintos ámbitos profesionales.

Confundiendo churras con merinas. La neurología y la educación pueden ser dos niveles de análisis diferentes -con un referente verbal propio cada una- de una misma realidad, por tanto hay que ser especialmente cuidadosos a la hora de enlazarlos o de hablar de una disciplina desde el lenguaje de la otra. Sin duda los avances y el buen trabajo de la primera ayudan al avance de la segunda y viceversa. La interdisciplinariedad es muy importante, pero es un asunto serio que se ha de jugar en contextos determinados y bajo unas reglas muy concretas, fuera de ellas es fácil caer en territorio de charlatanes y pseuodociencias.

Verdades a medias. De cuando en cuando aparecen noticias atribuyendo propiedades especiales y causales sobre aspectos humanos y sociales a ciertas zonas del cerebro y a hormonas o neurotransmisores determinados.  Así se dice que la oxitocina es la hormona del amor, la dopamina la del placer y la serotonina la de la autoestima y la felicidad; por no hablar de la amigdala, del cerebro reptiliano como refugio y origen de la agresividad y la hostilidad, o de las neuronas espejo como lugar donde habita la empatía. En estos discursos suele haber de nuevo un error categorial. Sin duda estos neurotransmisores y circuitos cerebrales están implicados en esos comportamientos y emociones, pero ni las causan ni las contienen. Tampoco podríamos movernos sin piernas, pero de ahí a concluir que el movimiento está en ellas o que es causado por las piernas hay un salto epistemológico y un atrevimiento considerable. Por otra parte todas estas conclusiones son un cuadro incompleto, un buen ejemplo de las excesiva simplificación de los fascinantes y complejos descubrimientos en neurología que algunos realizan según los titulares que les interesa mostrar. Un ejemplo: es cierto que el aumento de  los  niveles de oxitocina en ratas  produce un mayor número de comportamientos que se podrían considerar equivalentes a la confianza, la empatía o la cooperación; sin embargo otros estudios igualmente válidos y replicados, han mostrado que aumentar la misma hormona también produce en los roedores conductas que podrían catalogarse como propias de la envidia, la presunción o la competitividad.

La coartada del cerebro. A pesar de los mensajes que se escuchan una y otra vez, el cerebro no aprende, el cerebro no nos engaña, el cerebro no decide, el cerebro no emprende, el cerebro no es infiel, el cerebro no es adicto, el cerebro no se emociona… Son las personas, con su biografía, su carga biológica y en un contexto físico y social concreto las que aprenden, se equivocan,  las que eligen, las que prestan atención o las que se emocionan… Flaco favor le hacemos a nuestro alumnado y a nosotros mismos si les despojamos de la responsabilidad ante su propio comportamiento. No deberíamos perder de vista que esas afirmaciones son una manera metafórica de hablar, más allá de ello suele haber mucho humo a la venta.

El sindrome de Poncio Pilatos. Esta confusión compartida de neurólogos jugando a ser expertos en educación y de educadores jugando a ser neurólogos está produciendo una suerte de medicalización del aprendizaje. Se les despoja en exceso a  padres, profesores y alumnos de la responsabilidad que tienen sobre el comportamiento, la educación y el aprendizaje de ellos mismos y sus hijos.  Esto promueve la extensión del “sindrome de Poncio Pilatos” entre docentes, progenitores y políticos, que se sacuden fácilmente su responsabilidad lavándose las manos ante los retos que plantea el aprendizaje y la crianza de niños y jóvenes. Pareciera que la educación y el fracaso escolar no fuesen sobre todo una cuestión de educación, de lenguaje, de esfuerzo, de pobreza o desigualdad, sino de alteraciones bioquímicas y estructuras cerebrales.

 


Nota: Estas fueron algunas de las ideas tras indagar y debatir en clase sobre neuroeducación. Al terminar su mini búsqueda, Cati, Rafa, Encarni, Jose, Cristina, Venancio y Miguel se propusieron crear una breve animación “artesanal” en un tono desenfadado para contar algunas de estas conclusiones e ideas a las que habíamos llegado.  El resultado son los dos vídeos que hemos utilizado en este post.

Su visión sobre neuroeducación puede ser atrevido, sus conocimientos sobre el cerebro limitado, pero, aunque algunos de ellos tienen los ojos claros ;-), no me cabe la menor duda de que tienen el interés, la visión y las competencias para ser unos excelentes docentes y contagiar su pasión por el conocimiento y la materia que cada uno/a de ellos/as habrá de impartir.

Enhorabuena por vuestro trabajo y gracias por vuestra implicación, por vuestra seriedad y vuestro buen humor a lo largo de estos meses.

 

Estamos errando el disparo.

El jueves pasado Juan Luis Hueso y yo nos llevamos a nuestra criatura, Ideas Poderosas, a los previos del Foro de Emprendedores Lince 2015, que se celebrará el día 2 de diciembre.

Se organizaron esa mañana en IFEJA 5 mesas sectoriales diferentes (TIC, servicos, agroalimentario y comercio) y en cada una de ellas diferentes personas presentaban su propuesta  o algún aspecto de su empresa que quisieran dar a conocer ante representantes de entidades como la Asociación Cultural de Empresarios y Profesionales  PROA, la Universidad de Jaén, Caixa Bank o Caja Rural de Jaén -entre otras-. Todo ello con un formato ágil y dinámico: 5 minutos para presentar tu propuesta y 5 minutos para recibir preguntas.

Fue una buena experiencia, tuvimos la oportunidad de conocer buenas ideas  bien presentadas (de manera excelente algunas de ellas) por las personas que allí estuvieron. Disfrutamos y aprendimos.

Tras presentar nuestra idea y lanzar una propuesta final, nos preguntaron algo así: “después de vuestras acciones de formación, ¿qué hacéis para que el subidón de ánimo con el que salen los participantes se extienda en el tiempo y tenga efecto de vuelta a la vida y el trabajo cotidiano?” Fue una muy buena pregunta. Sin duda ésta es una de las claves de la formación y la consultoría. Más allá de todos los retos que esta pregunta plantea y de las posibles respuestas (respuestas que tienen que ver entre otras cosas con el enfoque ante el cambio, con un análisis funcional contextual e ideográfico de la situación que se desea cambiar, con los valores de la empresa -o sea de las personas en ella-, con el relato que sobre dichos problemas tienen las personas implicadas, con el uso de una metodología de aprendizaje experiencial basada en evidencias o con el uso planificado de las estrategias  de trasferencia adecuadas, etc.), como decía, más allá de lo apasionante que nos resulta reflexionar sobre estas cuestiones, la pregunta nos encantó.

Nos encantó porque es reflejo y resultado de lo que paso a paso, sesión a sesión, post a post, se está consiguiendo desde el trabajo de una gran número de consultores, formadores, psicólogos, coachs y neurothings: todas estas cosas consisten principalmente en generar ese “subidón”. Creemos que se empieza a recoger lo que se ha sembrado desde los fuegos de artificio, el buenismo y el positivismo sin piedad tan injustificado como jaleado desde una psicología y disciplinas afines -bajo nuestro punto de vista- mal entendidas.

La formación, la consultoría o la psicología son algo mucho más serio que tiene que ver con los principios del aprendizaje y análisis del comportamiento de las personas y de éstas en las organizaciones. Así, no tendría sentido darle entidad propia a la psicología positiva (¿donde está la negativa?), tiene sentido la psicología sería y bien hecha. Tampoco hemos descubierto nada diferencial o genuino y propio del coaching que aporte algo diferente a lo que ya se dice y se hace desde la psicología. Y así podríamos repasar otras “modas” de este tiempo excesivamente (mal) psicologizado.

No, no pensamos que la clave de la formación o el aprendizaje sea provocar ese “subidón” de autoestima, autoconfianza, automotivación (por nombrar sólo algunos de los componentes del parque móvil de la psicología). No es ese nuestro objetivo en las acciones que llevamos a cabo. Necesitamos la experiencia real, es decir también necesitamos la frustración, la vergüenza, el miedo, la derrota, los errores o exponernos a las propias limitaciones; y necesitamos tener muy claro nuestros motivos y nuestros valores y comprometernos seriamente con ellos. Es en el compromiso y el trayecto con esos valores donde se puede encontrar el sentido y la satisfacción personal/laboral de cualquier proceso de aprendizaje, y no en un optimismo infantil exacerbado ni en la tiranía de la felicidad como objetivo.

Estamos errando el disparo porque hemos equivocado el objetivo.

 

 

Publicación original: Ideas Poderosas

Sociología urbana: las ciudades que nos habitan.

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Comienza en la Universidad de Jaén este mes de noviembre el II Máster en Accesibilidad para Smart City: La Ciudad Global, dirigido por Yolanda María de la Fuente Robles, en el que tengo la suerte de participar como docente de uno de los bloques de contenidos: La ciudad y su evolución. Se trata de un tema en el que intento contextualizar la ciudad y lo urbano desde la sociología, haciendo un recorrido por las principales propuestas que sobre la ciudad han ofrecido las distintas corrientes que se han ocupado de ella a lo largo del último siglo.

No hay suficiente Prozac en el mundo para que la gente se sienta bien al caminar por algunas ciudades.

A lo largo de este tema intento reflexionar junto con el grupo de alumnosyas sobre la ciudad, la planificación y la arquitectura desde el punto de vista de la sociología: la ciudad como el escenario en el que se facilitan unos roles u otros, en el que la igualdad, la pobreza o la diversidad son más o menos probables. De alguna manera se trata de analizar el trabajo de arquitectos, urbanistas o políticos como auténticos diseñadores de las relaciones, emociones y experiencias (públicas y privadas) de los ciudadanos que habitan estos espacios.

Para celebrar el inicio del curso, traigo aquí uno de los vídeos que compartiré en el máster. Se trata de una charla TED de James Howard, ejecutada con un lenguaje directo y dinámico, con algunos toques de humor y con muchos ejemplos de ese vínculo entre cómo se diseña y organiza el espacio público y la vida y las emociones de las personas que lo (sobre)viven. Paréntesis necesario porque, como dice este crítico social, “no hay suficiente Prozac en el mundo para que la gente se sienta bien al caminar por algunas ciudades”.

Transcribo a continuación, entre los muchos que merece la pena compartir, algunos subrayados literales que podrás encontrar en de la charla TED si te animas a ver el vídeo (20 min).

“Tu capacidad de crear lugares significativos con calidad y carácter depende totalmente de tu capacidad de definir el espacio con edificios, y emplear los vocabularios, gramáticas, sintaxis, ritmos y patrones de la arquitectura que nos indiquen quiénes somos.(…) El ámbito público nos tiene que indicar no sólo dónde estamos geográficamente, sino que nos tiene que indicar dónde estamos en nuestra cultura. De dónde venimos, qué clase de personas somos, y tiene que darnos un vistazo de nuestro rumbo para así poder vivir en un presente alentador”.

“La vida a mediados del siglo 21 se centrará en vivir localmente. Estén preparados para ser buenos vecinos. Estén preparados para encontrar vocaciones que los hagan útiles a sus vecinos y conciudadanos”.

“Por favor, por favor, dejen de referirse a ustedes mismos como “consumidores”. Ser consumidor no es lo mismo que ser ciudadano. Los consumidores no tienen obligaciones, responsabilidades y deberes hacia sus prójimos. En la medida en que usen la palabra consumidor en la discusión pública, estarán degradando la calidad de la discusión que estamos entablando”.

Humildad y confianza: apuntes sobre un nuevo proceso de consultoría

Váyanse a descansar un rato y después vengan y me sacan de aquí.

Mañana comenzamos junto con Aula Integral de Formación un nuevo proceso de formación y consultoría con Hornipán Rangel, una empresa panificadora con sede en Bailén (Jaén) que, con un equipo de 45 personas, amasa diariamente 14 toneladas de harina y lleva su pan desde Barcelona hasta Algeciras. Detrás de Hornipán Rangel hay una historia (o mejor muchas historias) apasionante, una historia de mucho insomnio desesperado pero a la vez creativo, de mucho trabajo, innovación y de pequeñas y grandes conquistas, pero también una historia llena de derrotas memorables, de las que le hacen a uno mismo y a sus proyectos crecer y desarrollar autenticidad y un carácter propio.
Como siempre hacemos, antes de comenzar con el diseño de la acción formativa mantuvimos una entrevista con el gerente de la empresa, Alfonso Rangel. Se trataba de conocer las instalaciones y el proceso de trabajo in situ, conocer los valores que van en el adn de la historia de la empresa y que Alfonso quiere que corran por las venas y las relaciones de sus trabajadores/as, conocer la manera que tiene de comunicar y comunicarse con/entre ellos/as, acercarnos desde sus zapatos al tipo de conflictos y problemas que se dan entre ellos y las emociones que estas situaciones despiertan en él y en todo el equipo. En definitiva se trataba de hacer un análisis funcional de las relaciones y las situaciones “conflictivas” que en ocasiones suceden y de las interpretaciones que él hace acerca de porqué ocurren las mismas.
Según  observamos en nuestra visita y según  nos contó en la entrevista no es una empresa con frecuentes o intensos problemas entre sus trabajadores, ni tampoco interfieren estas relaciones de manera significativa y sistemática en el rendimiento ni la producción; tampoco está pasando por momentos de pérdidas o reducción de beneficios, más bien al contrario. Sin embargo, Alfonso de alguna manera quiere hacerles pensar sobre el ambiente emocional en el que trabajan, sobre “la confianza y la humildad en el trabajo” (son palabras suyas), sobre la cercanía, la cooperación y la empatía que existe entre ellos y cómo estos aspectos les puede afectar no sólo a su rendimiento, sino también a su manera de trabajar “a gusto” y de sentirse satisfechos de su trabajo y del equipo al que pertenecen.
Ya tenemos todo listo, mañana en las geniales instalaciones del Parque Científico y Tecnológico GEOLIT comenzamos con la primera de las tres sesiones que tendremos con la plantilla de trabajadores de la empresa con el fin de generar una experiencia compartida alejada del contexto laboral habitual. Pocas explicaciones y muchas conversaciones a partir de diversas actividades que provoquen lo mejor y lo peor de cada uno de ellos y que nos permitirán establecer equivalencias con las situaciones y comportamientos que ocurren de manera natural en su trabajo.

Nota:

El cercano 16 de noviembre hará 30 años que Omayra Sánchez Garzón, una niña de 13, moría víctima del volcán Nevado después de tres días atrapada en el lodo y los restos de su propia casa. Tras horas de trabajo de los bomberos y especialista que trataban de ayudarla a salir, la niña aún atrapada les dijo: “Váyanse a descansar un rato y después vengan y me sacan de aquí”.
Pocos ejemplos de humildad y confianza más  profundos que este me vienen ahora a la cabeza. Por eso la recordaremos mañana y le contaremos su historia al grupo, la mayoría de ellos tal vez nunca hayan oído hablar de Omayra, muchos de ellos no habían nacido aún. Creemos que será positivo llenar de contenido y referentes reales palabras como humildad y confianza, e imaginar cómo sería trabajar (o vivir) si fuésemos capaces de actuar de esa manera. Con humildad y confianza.

Publicación original en Ideas Poderosas