Estamos errando el disparo.

El jueves pasado Juan Luis Hueso y yo nos llevamos a nuestra criatura, Ideas Poderosas, a los previos del Foro de Emprendedores Lince 2015, que se celebrará el día 2 de diciembre.

Se organizaron esa mañana en IFEJA 5 mesas sectoriales diferentes (TIC, servicos, agroalimentario y comercio) y en cada una de ellas diferentes personas presentaban su propuesta  o algún aspecto de su empresa que quisieran dar a conocer ante representantes de entidades como la Asociación Cultural de Empresarios y Profesionales  PROA, la Universidad de Jaén, Caixa Bank o Caja Rural de Jaén -entre otras-. Todo ello con un formato ágil y dinámico: 5 minutos para presentar tu propuesta y 5 minutos para recibir preguntas.

Fue una buena experiencia, tuvimos la oportunidad de conocer buenas ideas  bien presentadas (de manera excelente algunas de ellas) por las personas que allí estuvieron. Disfrutamos y aprendimos.

Tras presentar nuestra idea y lanzar una propuesta final, nos preguntaron algo así: “después de vuestras acciones de formación, ¿qué hacéis para que el subidón de ánimo con el que salen los participantes se extienda en el tiempo y tenga efecto de vuelta a la vida y el trabajo cotidiano?” Fue una muy buena pregunta. Sin duda ésta es una de las claves de la formación y la consultoría. Más allá de todos los retos que esta pregunta plantea y de las posibles respuestas (respuestas que tienen que ver entre otras cosas con el enfoque ante el cambio, con un análisis funcional contextual e ideográfico de la situación que se desea cambiar, con los valores de la empresa -o sea de las personas en ella-, con el relato que sobre dichos problemas tienen las personas implicadas, con el uso de una metodología de aprendizaje experiencial basada en evidencias o con el uso planificado de las estrategias  de trasferencia adecuadas, etc.), como decía, más allá de lo apasionante que nos resulta reflexionar sobre estas cuestiones, la pregunta nos encantó.

Nos encantó porque es reflejo y resultado de lo que paso a paso, sesión a sesión, post a post, se está consiguiendo desde el trabajo de una gran número de consultores, formadores, psicólogos, coachs y neurothings: todas estas cosas consisten principalmente en generar ese “subidón”. Creemos que se empieza a recoger lo que se ha sembrado desde los fuegos de artificio, el buenismo y el positivismo sin piedad tan injustificado como jaleado desde una psicología y disciplinas afines -bajo nuestro punto de vista- mal entendidas.

La formación, la consultoría o la psicología son algo mucho más serio que tiene que ver con los principios del aprendizaje y análisis del comportamiento de las personas y de éstas en las organizaciones. Así, no tendría sentido darle entidad propia a la psicología positiva (¿donde está la negativa?), tiene sentido la psicología sería y bien hecha. Tampoco hemos descubierto nada diferencial o genuino y propio del coaching que aporte algo diferente a lo que ya se dice y se hace desde la psicología. Y así podríamos repasar otras “modas” de este tiempo excesivamente (mal) psicologizado.

No, no pensamos que la clave de la formación o el aprendizaje sea provocar ese “subidón” de autoestima, autoconfianza, automotivación (por nombrar sólo algunos de los componentes del parque móvil de la psicología). No es ese nuestro objetivo en las acciones que llevamos a cabo. Necesitamos la experiencia real, es decir también necesitamos la frustración, la vergüenza, el miedo, la derrota, los errores o exponernos a las propias limitaciones; y necesitamos tener muy claro nuestros motivos y nuestros valores y comprometernos seriamente con ellos. Es en el compromiso y el trayecto con esos valores donde se puede encontrar el sentido y la satisfacción personal/laboral de cualquier proceso de aprendizaje, y no en un optimismo infantil exacerbado ni en la tiranía de la felicidad como objetivo.

Estamos errando el disparo porque hemos equivocado el objetivo.

 

 

Publicación original: Ideas Poderosas

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5 thoughts on “Estamos errando el disparo.

  1. Magnífica entrada, Manuel, estimulante y refrescante, sencilla y profunda, sincera y muy rica; en tu línea.

    Siento una total aversión por la diversidad de aproximaciones parapsicológicas y prácticas chamánicas que reducen y estupidizan, la complejidad de la persona y de lo humano, a una psicología de 5 minutos, enfocada a ser aprendida, en el mismo tiempo, por todo aprendiz de brujo que aspire a reducir el mundo al hueco que puede formar entre sus torpes manos.

    Comparto absolutamente la cocina que describes para el aprendizaje en formación o en consultoría y me recuerda a algo que J.M Coetzee le comenta a Arabella Kurtz en “El buen relato”; y que creo que ya conoces, dice:

    “[en la formación…] Tiene que haber algún nivel de resistencia; y esa resistencia se tiene que atravesar para que, al emerger al otro lado de ella, el estudiante pueda mirar atrás y entender qué es lo que ha dejado atrás.”

    Y sigue: “Al profesor hay que prestarle resistencia, seguirlo, prestarle resistencia y seguirlo, trascenderlo y dejarlo atrás”

    Muchas gracias por compartir. Un abrazo!

    • Bona tarda Manel,

      mil gracias por tu comentario. Como ves comparto contigo esa aversión a las prácticas llenas de palabras tan efectistas como vacías de evidencias y poco efectivas que tan bien describes.

      Cuanta razón y que bien traída aquí la cita de Cotzee. Negar o no (re)conocer la imprescindible resistencia necesaria para cualquier proceso de formación y aprendizaje, ya sea por la posible incomodidad o dificultad que a priori anuncia, ya sea por no “estar de moda”, como pura estrategia de márketing o para evitar enfrentarse a esas resistencias, es como jugar (o animar a jugar) una partida sin conocer bien o sin desvelar todas las reglas del juego. Demasiado arriesgado e ingenuo o demasiado irresponsable.

      Pero oye, hay que ver que bien se venden y cuanto apoyo reciben estas nuevas olas de teoría y práctica “parapsicológicas y chamánicas”, como tú dices, en los media, y por parte de gurús globales e incluso de no pocas universidades.

      Muchas gracias y un abrazo!

      • Quizás una de las claves está en la palabra “venta” que utilizas. Y es que, actuamente, hasta la Academia se “vende” a vender. Y es una realidad muy actual que se “vende” antes lo “fácil” y “corto” que la dificultad, trabajo, frustración, humildad, perseverancia y dedicación que supone esculpir cualquier certeza. Gracias a ti!

    • Me encanta la cita. Claro que inevitablemente la segunda parte me ha evocado la palabra “maestría”, es decir, esa decisión consciente por la que adoptas a una persona como referente para mantener y continuar en actitud de aprendizaje. La maestría como un estímulo, un reto, una referencia de acompañamiento para desarrollarse y crecer, profesional y personalmente.

      Gracias a los dos por esta conversación. Abrazos!

      • Gracias Isabel por unirte y por relacionar y sumar al post conceptos e ideas como la maestría como estímulo, reto y referencia, Gracias por completar y darle nuevos sentidos a la entrada.

        A veces pienso que escribo algunas entradas para intentar “atrapar” vuestros comentarios 🙂

        Un abrazo

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